MENU

lunes, 19 de junio de 2017

PERFIL PSICOSOCIAL

PERFIL PSICOSOCIAL DEL DROGADICTO, CONSECUENCIAS Y CENTROS DE APOYO

Hoy en día el uso de sustancias psicoadictivas representa un grave problema de salud pública, el cual se acentúa por lo difícil del tratamiento y lo complejo que es el proceso de rehabilitación. Según Yablonsky, quien ha investigado en esta área por más de 35 años, el drogodependiente niega que esté en dificultades con la sustancia psicoactiva (ilusión de control); también la familia trata de esconder las dificultades; inicialmente aferrándose a la idea de que su familiar no es un drogodependiente pero paulatinamente con el aumento de conflictos, por la destrucción y ruptura de la relación de confianza que frecuentemente, y a veces de modo irreversible, hará incompatible la comunicación o la actuación. El evento más sistemático es que el drogadicto se miente así mismo” se droga para prometerse que no volverá a drogarse”. Y cuando acepta en algo sus dificultades frente a la sustancia, comienza a responsabilizar a los demás de sus problemas (victimismo). Otro evento consiste en manipular o chantajear a sus familiares pues sabe cuáles son los puntos débiles de cada uno, y esto lo hace para obtener lo que desea o sentir menos culpa. El drogodependiente sólo tiene una idea en la cabeza y ella es: ¿cómo y cuándo consumiré de nuevo? Varios autores llaman “compulsión” a este deseo irresistible.
Las consecuencias del abuso de drogas pueden ser las siguientes:
  • Trastornos fisiológicos y psicológicos: entre los trastornos fisiológicos convulsiones, cambios en el ritmo cardiaco, deterioro del sistema nervioso central, etc. Entre los trastornos psicológicos tenemos: alucinaciones, tendencias paranoicas, depresión, neurosis, etc.
  • Deterioro y debilitamiento de la voluntad: el drogadicto se vuelve literalmente un esclavo del consumo de la droga, pudiendo llegar hacer lo que sea para conseguirla.
  • Deterioro de las relaciones personales: el drogadicto ya no es capaz de mantener su estabilidad ni vínculos saludables, ya sea con familiares o amigos. Muchas veces roba o engaña para poder conseguir droga, lo cual deteriora aún más la confianza y el contacto en sus relaciones afectivas.
  • Bajo del rendimiento en el trabajo o en el estudio. Se llega al grado de abandonar metas y planes, recurriendo a la droga como única "solución".
  • Consecuencias sociales: el drogadicto puede verse involucrado en agresiones o conflictos violentos por la pérdida de asertividad. Bajo la influencia de la droga se puede llegar a delinquir o cometer crímenes tales como robos o asesinatos.
  • Consecuencias económicas: El uso de drogas puede llegar a ser muy caro, llevando al drogadicto a destinar todo su patrimonio y recursos para mantener el consumo.
Una opción de ayuda son los Centros de Rehabilitación. Una persona puede ser adicta ya sea, físicaemocional o fisiológicamente, dependiendo del tipo de sustancia usada. Este tipo de dependencias lo conducen a conseguir por cualquier medio la droga afectando directamente su lugar en la sociedad y en el entorno familiar.

Estas circunstancias le separan hasta dejar de lado a su familia y trabajo haciendo de las sustancias legales o ilegales su prioridad, no pudiendo seguir un autocontrol, conduciéndose a tener sustanciales pérdidas económicas y emocionales. Es en este punto donde entran los Centros de Rehabilitación. Cuando un Drogadicto reconoce la adversidad de las drogas y la dificultad autónoma para aplicar un cambio en su vida, el recurso de asistencia más adecuado es un Centro de Rehabilitación.
El objetivo principal de estas instituciones se encuentra focalizado en la restauración y crecimiento personal del paciente. Lo primordial en estos casos es que individualmente desarrolle una personalidad segura e independiente capaz de tomar decisiones conscientes en una vida satisfactoria y plena sin droga, además de ser capaz de fomentar todas sus habilidades sociales. Los tipos de terapia y tratamientos están orientados al paciente según los fines de cada institución y en cada centro se cuenta con distintas infraestructuras, personal e instalaciones para estos propósitos.
Así como cada centro es diferente también lo son las personas que ayudan a la recuperación particular de cada enfermo; en el caso de los centros AA (Alcohólicos Anónimos) las mismas personas que han encontrado la rehabilitación en este centro son las que ayudan a los nuevos ingresos a llevar a cabo su recuperación a través de compartir las experiencias que les ha dejado el llevar una vida apegada a las drogas. Cabe mencionar que en estos centros no se cobra por los servicios ya sea que se interne al paciente o solo asista a reuniones.
Normalmente la economía de estos centros está basada en cooperaciones voluntarias del paciente o de los familiares de este. Por otro lado, hay centros donde se cobra la estancia del paciente en algún tipo de mensualidad o pago durante la estancia del paciente. En estos centros se ayuda a la rehabilitación igualmente por medio del ejemplo vital y testimonio real de la gente que ya ha sido tratada anteriormente. Lo más importante es que cuentan con la actividad de personal profesional, es decir trabajadores sociales, terapeutas, psicólogos, médicos y enfermeras. En cualquiera de los dos casos el tratamiento para la adicción consiste en una serie de intervenciones y el constante monitoreo de soporte con el paciente, para así promover en el día a día una mejor calidad de vida.
No se ha de olvidar que el paciente es un ser humano con distintas vivencias y necesidades, por esta razón lo ideal en los tratamientos sería llevar un seguimiento peculiar y personalizado. La consulta inicial, la evaluación, el diagnóstico, la intervención y el tratamiento en sí mismos son partes de un proceso que no está fracturado en etapas sino que forma parte de un continuo de atención y cuidados. Comprender esta realidad es importante para poder tomar las decisiones pertinentes en cada momento del proceso. Existen otros tres grandes tratamientos diferentes además de los centros de rehabilitación
  • Ambulatorios: Estos tratamientos son para adolescentes y adultos debiendo concurrir pocas veces a la semana dividiéndose en: Grupo terapéutico, Grupo Multifamiliar y Grupo de proyecto de fin de semana.
  • Centros de día:. Los pacientes son divididos en grupos teniendo que ir al centro en la semana. Allí reciben un apoyo terapéutico, realizando diferentes actividades, desde talleres hasta charlas.
  • Grupo autoayuda: Son los casos que no pueden o no quieren ingresar en los otros grupos. Van pocas veces por semana y generalmente son dirigidos por operadores que fueron adictos, bajo el control de los especialistas del centro.


Es importante tomar en cuenta que cada paciente tiene un tiempo de recuperación, la función primordial de los centros es la reinserción social del paciente en un entorno y ambiente saludable. En el caso de los familiares es recomendable que también asistan y participen en la rehabilitación ya que esta enfermedad no es solo del paciente en todos los casos sino de índole familiar jurídicamente. A estos también se les pide que cooperen de forma fluida y coordinada en la convivencia con el paciente para ayudarle a superar y eliminar resortes de su adicción.

ASPECTOS Y CAUSAS DE LA DROGODEPENDENCIA

ASPECTOS Y CAUSAS DE LA DROGODEPENDENCIA

Aspectos

Así, como veíamos, es necesario diferenciar entre diferentes elementos que entran a formar parte del proceso de la drogodependencia:
Intoxicación: Hace referencia a los cambios fisiológicos, psicológicos o comportamentales provocados por el consumo de una sustancia.
Tolerancia: Necesidad de aumentar la dosis de la sustancia para conseguir los efectos que antes se conseguían a dosis inferiores o bien disminución de los efectos producidos por la sustancia al utilizarla de forma frecuente. No implica, necesariamente, dependencia.
Síndrome de abstinencia: Conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona dependiente de una sustancia deja de consumirla o reduce su consumo.

Causas de la adicción

La causa de la adicción es el consumo facilitado por el uso de cualquier sustancia adictiva y, en todos los casos, el factor es la intoxicación que genera el ciclo auto-destructivo de dependencia patológica.
Es imposible determinar o hacer referencia a una diagnosis generalizada en relación a la drogadicción. Si bien pueden haber similitudes circunstanciales entre un adicto y otro al momento de su vinculación con las drogas, no hay trastornos en común a todos. Los factores relacionados al uso y consumo varían según la persona, la historia de vida y el contexto en el cual precisan proveerse del tóxico.
Las causas que inducen a una persona a la necesidad constante de consumo de una droga tienen raíces en diferentes planos de su vida (personales, familiares, sociales, laborales u otros). Es habitual que una persona con adicción presente, en etapas de tratamiento de rehabilitación, aspectos psico-somáticos que puedan estar asociados y considerarse como los causantes, aspectos que suelen tomarse como una consecuencia reactiva de la adicción. Sea cual sea la dependencia de un adicto, sea cual sea el tipo de sustancia que consume, existen terapias de desintoxicación eficientes (efectivas y eficaces). Estas deben ser acompañadas por supervisión médica y tratamiento, buscando resolver además, los mencionados puntos profundos; aquellos factores críticos que motivarán el consumo y su dependencia. En la mayoría de las ocasiones, el daño que genera la sustancia en sí, no es un impedimento para controlar la raíz del problema crónico en este trastorno, sino una grave consecuencia de tal situación.

Según Néstor Szerman, presidente de la Sociedad Española de Patología Dual, el 70 por ciento de los adictos sufren algún tipo de patología mental asociada. Sobre la base de esta concepción nace el término “patología dual”.

DROGADICCIÓN EN LA INFANCIA

LA DROGADICCIÓN EN LA INFANCIA

Causas y prevención

En la actualidad, el consumo de drogas tiene un porcentaje elevado de jóvenes, por lo que los colegios deberían tener un plan de prevención para asumir y abordar estos problemas e intentar disminuir esta tasa. Una deficiencia que hace que esta tasa sea elevada es que los programas de prevención no están bien diseñados para su implementación integral o no se aplican o efectúan correctamente en la práctica por diversas causas contextuales; lo cual no suscita suficiente confianza e interés general, o no se percibe su importancia educativa, social y de salud inmediata como un eje instructivo en la prestación de estos servicios.
Un problema característico de las adicciones es que los sujetos no perciben los perjuicios reales de su efecto hasta que no son grandes adictos. El abuso con drogas empieza por un acercamiento a experimentar un consumo lúdico (de forma no casual aunque espontánea), después vendrá la adicción y un consumo habitual y, por último, la cronicidad y un consumo dependiente.
Hay que evitar que los alumnos califiquen de perjudiciales o adictivas solo a sustancias como la cocaína, heroína, etc., ya que, dentro de la clasificación de drogas bajas también puede causar estos efectos el cannabis, el alcohol o el tabaco.
Otra de las ideas que hay que demostrar a los niños, además del riesgo de la adicción, es que el consumo arbitrario de droga (por ejemplo, medicamentos) les predispone a enfrentar consecuencias inesperadas y graves sobre salud, educación, economía, legalidad y demás aspectos psicosociales de su vida.
Una de las soluciones para esto sería captar qué vínculos producen los problemas sociales o familiares que perturban al alumno afectado.
La media de consumo de tóxicos de jóvenes en Europa se sitúa en un 2,7 % mientras que en España esta tasa se encuentra en un 3,7 % y una de cada 5 personas entre 15 y 34 años dicen haber tomado cannabis en el último año.
Entre estas personas que destacan tres inferencias que inducen a su consumo:
  • Para la huida de los problemas (28,8 %).
  • Por experimentación (28 %).
  • Para adaptarse e integrarse (24,2 %)

Teniendo estos datos se concreta la raíz de una guía básica que servirá para la prevención.
Mientras que, el consumo de alcohol en jóvenes durante los últimos 30 días de entre 14 y 18 años ha disminuido un 17,1 % desde 1994, el consumo de cannabis ha aumentado en un 7,9 %.
La edad en la que los jóvenes comienzan a consumir alcohol se da en los 12 o 13 años aproximadamente, por lo que conlleva salidas nocturnas y que sus grupos de iguales también consuman alcohol, y esto puede llevar a consumo de más sustancias a la larga.
Cuando tratamos casos graves de adicción en una escuela es evaluable la solicitud de:
  • Centros de Atención a Drogodependencias.
  • Centros de Día.
  • Unidades de Desintoxicación Hospitalaria.
  • Comunidades Terapéuticas.
  • Vivienda de Apoyo al Tratamiento.
  • Vivienda de Reinserción.

Estas dos últimas se dan para aquellas personas que no tienen un medio sociofamiliar adecuado para la desintoxicación.
Se distinguen tres niveles de actuación terapéutica:
  • Primaria: o preventiva es cuando se trata el problema antes de que aparezca.
  • Secundaria: se trata cuando la actuación primaria no ha funcionado y antes de la fase de dependencia.
  • Terciaria: se trata cuando el cuadro de cronicidad ya ha aparecido.

Estas son algunas de las estrategias que preparan la educación para la prevención de drogas:
  • Que nuestros alumnos consigan desenvolver habilidades sociales sanas.
  • Una mejora de la comunicación interna en la clase y que la desarrollen con sus familiares y grupos de iguales.
  • Que aprendan a decir NO.
  • Conseguir que refuercen su autoestima y que se acepten a ellos mismos tal y como son.
  • Que sepan valorar la importancia de su salud.

La pervivencia social y la prevención jurídica son esenciales para el DAFO del ex drogodependiente.

Castillo Manzano, Alfredo (2011). La intervención educativa en las adicciones. Sevilla: Wanceulen Educación.

CIRCUITOS

DROGODEPENDENCIA

Área tegmental ventral

El tegmento ventral (tegmentum es una palabra latina que significa recubrimiento), mejor conocido como área tegmental ventral de Tsai (ATV)1 es un grupo de neuronas localizadas cerca de la línea media del piso del mesencéfalo. El ATV es el punto de origen donde se encuentran los cuerpos de las células dopaminérgicas del sistema dopaminérgico mesocorticolímbico, y se encuentra ampliamente implicado en el sistema de recompensa natural del cerebro, el mismo que actúa en numerosas adicciones. Es importante en la cognición, motivación, orgasmo,2 dependencia a las drogas, emociones intensas relacionadas con el amor, y varios desórdenes psiquiátricos. El ATV contiene neuronas que se proyectan hacia numerosas áreas del cerebro, desde la corteza prefrontal (CPF) hasta el tallo cerebral pasando por numerosas regiones entre estas dos.

Función


Como se comentaba anteriormente, el ATV, particularmente las neuronas dopaminérgicas del ATV, desempeñan diversas funciones en el sistema de recompensa, motivación, cognición, dependencia a las drogas, y puede ser foco de varios trastornos psiquiátricos. Se ha demostrado también que procesa varios tipos de emociones salidas de la amígdala, donde podría además desempeñar un papel en la evitación y el condicionamiento por miedo. Se ha demostrado por medio de grabaciones electrofisiológicas que las neuronas del ATV responden a un estímulo novedoso, a recompensas inesperadas, y pistas sensitivas de recompensa predictiva. El patrón de disparo de estas células es consistente con la codificación de un error de expectativa de recompensa. En 2006 en unos estudios de IRM conducidos por Helen Fisher y su equipo de investigación encontraron y documentaron varios estados emocionales relacionados con amor intenso que tienen correlación con actividad en el ATV, lo cual podría explicar los comportamientos obsesivos de parejas rechazadas ya que este mecanismo se encuentra compartido por el sistema de recompensa.

Núcleo accumbens

El núcleo accumbens ([TA]: nucleus accumbens septi), que significa «núcleo que yace sobre el septum», es un grupo de neuronas del encéfalo, ubicadas donde el núcleo caudado y la porción anterior del putamen confluyen lateralmente con respecto al septum pellucidum.
En el núcleo accumbens se distinguen dos estructuras: zona central (core) y corteza (shell), que difieren por morfología y función.
El núcleo accumbens y el tubérculo olfatorio constituyen la parte ventral del cuerpo estriado, que es parte de los ganglios basales.1
A este núcleo se atribuye una función importante en el placer incluyendo la risa y la recompensa, así como el miedo, la agresión, la adicción y el efecto placebo por lo que se encuentra implicado en el circuito de premio-recompensa.

Tipos celulares

El principal tipo neuronal que se encuentra en el núcleo accumbens es el correspondiente a la neurona de proyección espinosa media. El neurotransmisor generado por esas neuronas es el ácido gamma amino butírico (GABA), un importante inhibidor del sistema nervioso central.6 Dichas neuronas también comprenden la mayor proyección (output) del núcleo accumbens. Aunque este último tipo celular constituye el 95% de los efectivos de este núcleo, pueden existir otras, como las interneuronas colinérgicas grandes no espinosas.

Aferencias y aferencias

Las neuronas eferentes del núcleo accumbens proyectan sus axones hacia sus análogas de la parte ventral del globus pallidus (pálido ventral o VP). Éste a su vez proyecta hacia el núcleo medio dorsal del núcleo dorsal del tálamo, que proyecta hacia la corteza prefrontal. Entre otras eferencias del núcleo accumbens se incluyen las conexiones con la substancia nigra y la formación pontina reticular.
Las aferencias importantes del núcleo accumbens son las cortezas prefrontales asociativas, la amígdala y las neuronas dopaminérgicas, localizadas en el área ventral tegmental, que se conecta a través de la vía mesolímbica. Así pues, con frecuencia se describe al núcleo accumbens como parte del bucle cortico-estriado-tálamo-cortical.
Se conjetura que los impulsos dopaminérgicos del área ventral tegmental modulan la actividad de las neuronas del núcleo accumbens. Estas terminales dopaminérgicas provenientes del área ventral tegmental son el sitio de acción de drogas altamente adictivas como la cocaína y la anfetamina, las cuales provocan un aumento en la liberación de dopamina en el núcleo accumbens.
Además de la cocaína y la anfetamina, se ha verificado que casi todas las drogas de «uso recreativo» (heroína, morfina, nicotina) son capaces de incrementar, por diversos mecanismos, los niveles de dopamina en este núcleo.

CRITERIOS

CRITERIOS DIAGNÓSTICOS

El DSM-IV-TR (2002), la cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, afirma que, para poder ser diagnosticada como tal, la dependencia de sustancias ha de conllevar un patrón desadaptativo de consumo que incluye malestar o deterioro (físico, psicológico o social) y junto al que han de darse, al menos, tres de los siguientes criterios en algún momento de un período continuado de 12 meses:
  • Tolerancia
  • Síndrome de abstinencia
  • La sustancia se consume en cantidades mayores o durante más tiempo de lo que se pretendía en un principio.
  • Existe un deseo persistente o esfuerzos infructuosos de interrumpir el consumo o de controlarlo.
  • Se emplea mucho tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia, consumo o recuperación de sus efectos.
  • Se da una importante reducción de las actividades cotidianas del sujeto debido a la ingesta de la sustancia.
  • Se continúa consumiendo la sustancia a pesar de tener conciencia de sus potenciales riesgos.

El CIE-10 (Organización Mundial de la Salud, 2005) refiere que, para poder hablar de dependencia, han de presentarse tres o más de los siguientes criterios en un periodo de 12 meses:
  • Fuerte deseo de consumir la sustancia (craving)
  • Dificultades para controlar dicho consumo
  • síndrome de abstinencia al interrumpir o reducir el consumo.
  • Abandono progresivo de intereses ajenos al consumo de la sustancia. Inversión cada vez mayor de tiempo en actividades relacionadas con la obtención de la sustancia o con la recuperación de sus efectos.
  • Persistencia en el uso de la sustancia a pesar de percibir de forma clara sus efectos perjudiciales.

Los anteriores criterios hacen referencia tanto a aspectos relacionados con la dependencia física como con la psicológica.

SEÑALES DE ALERTA

SEÑALES DE ALERTA

Los jóvenes que consumen este tipo de sustancias pueden presentar una serie de cambios en su conducta y hábitos que podrían dar ciertas pistas a su entorno para detectar este fenómeno, aunque es conveniente tener en cuenta que se debe tener precaución con esto, ya que la adolescencia es un periodo donde los jóvenes pueden experimentar muchos de estos cambios de conducta:
·         Irritabilidad y desarrollo de una conducta agresiva.
·         Pereza, apatía o somnolencia constante.
·         Hiperactividad.
·         Pronunciación lenta o mala.
·         Ojos inyectados en sangre, pupilas dilatadas (grandes) o puntiformes (muy pequeñas).

·         Desarrollo de malas prácticas, como mentir o robar, etcétera.

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

CONSECUENCIAS PARA LA SALUD

Las drogas acarrean una serie de consecuencias perjudiciales para la salud física y psíquica de los consumidores; sin embargo, al encontrarse en una etapa de desarrollo y de formación del hombre adulto, estas consecuencias son más graves en los adolescentes:
  • Daños en el aparato respiratorio: Sobre todo asociados al consumo de cannabis (bronquitis, enfisemas pulmonares, etcétera).
  • Daños cardiovasculares: Como hipotensión y alteración de la frecuencia cardiaca (cannabis), taquicardia e hipertensión, riesgo de angina de pecho e infarto de miocardio, hemorragias cerebrales (cocaína), arritmia, cardiopatía isquémica (drogas sintéticas).
  • Daños cerebrales: Alteraciones neuropsiquiátricas, neurotoxicidad (muerte de neuronas), riesgo de infarto cerebral, etcétera.
  • Otros daños en el organismo: problemas dentales, pérdida de olfato, sinusitis, perforación del tabique nasal, insomnio, convulsiones, insuficiencia renal, rabdomiólisis (necrosis del tejido muscular que provoca la liberación de contenidos de las fibras musculares y que provoca fuertes mialgias), coagulopatía, insuficiencia hepática, etcétera.
  • Daños psicológicos: Trastornos de la memoria, la concentración y el aprendizaje (lo que deriva en fracaso escolar), trastornos psicomotores y en la realización de tareas complejas, reacciones de ansiedad y de pánico, aumento de la depresión, desarrollo de esquizofrenia (en personas con predisposición), brotes psicóticos, etcétera.